Con 2.166.086 km²,
Groenlandia es la isla más grande del mundo. Cerca del 80% del
territorio (1.755.637 km²) está cubierto de hielo, por lo que constituye
la segunda reserva de hielo en el planeta, por detrás de la existente en
la Antártida. Por otra parte, la superficie libre de hielo (410.449 km²)
es mayor que la de Japón, con una baja densidad poblacional.
El extremo septentrional de la isla está
libre de la capa de hielo (indicado como verde claro en el mapa de la
derecha), debido a que el aire es demasiado seco para producir la nieve
esencial para la creación de la capa de hielo. Si la capa del centro de
la isla se fundiera, podría observarse cómo el peso de hielo ha hundido
la tierra por debajo incluso del nivel del mar, dándole una forma
similar a la de un "cuenco".
Las costas occidentales de Groenlandia
están surcadas por una corriente fría, la Corriente del Labrador, con
aguas del Océano Glacial Ártico e icebergs procedentes de los glaciares
de la propia Groenlandia y de otras islas árticas. El mecanismo
hidrológico u oceanográfico de esta corriente es distinto al de las
otras corrientes frías que están ubicadas a unas latitudes mucho
menores, próximas a los trópicos: como sucede en las costas occidentales
de los continentes en las latitudes medias, las aguas se dirigen, en la
superficie, de este a oeste por dos razones: los vientos predominantes
del este (debidos a la rotación terrestre) y la menor fuerza centrípeta
de las aguas superficiales (menor que la de las aguas de mayor
profundidad) por estar más alejadas del centro de la Tierra. Sin
embargo, en el caso de la corriente del Labrador, el agua en la
superficie queda canalizada y procedente del Océano Glacial Ártico en
dirección sureste hasta la isla de Terranova donde queda cortada
abruptamente por la corriente cálida del Golfo que se dirige hacia el
noreste. Es dicha corriente del Labrador (que más bien debería llamarse
de Groenlandia), la que explica la presencia de icebergs a unas
latitudes mucho menores que en otras partes del Hemisferio Norte: el
naufragio del Titanic es un buen ejemplo de esta lucha entre las dos
corrientes.
Entre 1989 y 1993, investigadores
norteamericanos y europeos cavaron dentro de la cima de la lámina de
hielo de Groenlandia, obteniendo un par de núcleos gigantes de hielo
(3.2 km). El análisis de la composición química de las capas de estos
núcleos ha provocado un novedoso y sorprendente registro acerca del
cambio de clima en el hemisferio norte producido alrededor de hace
100.000 años, y ha podido demostrar que el clima y la temperatura del
planeta, con frecuencia, han cambiado rápidamente desde un estado
aparentemente estable a otro, con consecuencias mundiales. |