Canarias es un archipiélago atlántico situado en
el noroeste de África que forma además una de las comunidades autónomas de
España. El archipiélago está compuesto por siete islas: El Hierro, La
Gomera, La Palma y Tenerife que forman la provincia de Santa Cruz de
Tenerife, y Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote que forman la provincia
de Las Palmas, además de seis islotes que se llaman Alegranza, Isla de
Lobos, La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste,
pertenecientes todos ellos a la provincia de Las Palmas.
La capitalidad de la comunidad es compartida
entre sus dos principales ciudades: Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz
de Tenerife; la sede del Presidente del Gobierno autónomo alterna entre
ambas capitales por periodos legislativos, así como la del Vicepresidente,
aunque la sede del Parlamento de Canarias está en Santa Cruz de Tenerife. Es
además la región española con más longitud de costas: 1.583 km.
Canarias está situada en el Océano Atlántico,
en el noroeste de África. Forma parte la región de Macaronesia, junto con
las Islas de Cabo Verde, Azores, Madeira y Salvajes y el enclave
macaronésico africano.
El clima es oceánico tropical, con
temperaturas suaves y precipitaciones escasas e irregulares, si bien,
dependiendo de la isla y la zona, encontramos variaciones muy importantes.
En algunas zonas de la Isla de La Palma, por ejemplo, las precipitaciones
anuales llegan a superar los 1.200 litros. En las islas orientales las
precipitaciones son más escasas que en las occidentales; así Fuerteventura y
Lanzarote se caracterizan por un clima árido. La escasez de lluvia ha
llevado a la instalación de desaladoras para abastecer zonas urbanas, como
en Las Palmas de Gran Canaria. La porosidad del terreno dada su naturaleza
volcánica, dificulta el aprovechamiento del agua de la lluvia en presas y
embalses, si bien estas tienen una cierta importancia en Gran Canaria y La
Gomera. En las islas occidentales se lleva a cabo un aprovechamiento de los
acuíferos subterráneos a través de las galerías, a excepción de la Isla de
El Hierro, donde son más importantes los pozos y aljibes. Una característica
de algunos lugares de las islas es la presencia de montañas cerca de la
costa que provocan que las masas de aire se condensen, dando lugar al
fenómeno conocido como mar de nubes, y por tanto, el beneficio de la
vegetación de la zona debido a la humedad. Sin embargo, debido a los
microclimas existentes en una misma isla, podemos encontrar zonas donde
aparecen boques húmedos y otras zonas donde la aridez es la característica
principal.
Los vientos suelen soplar con mayor
frecuencia del noreste, vientos que si bien no suelen dejar precipitaciones,
si reportan humedad a las zonas orientadas hacia ese lugar, formándose el ya
citado mar de nubes en zonas medias y altas. Los vientos del levante suelen
ir acompañado del siroco o calima, es decir, polvo en
suspensión procedente del desierto del Sáhara, alcanzando a veces una gran
densidad.
Las islas carecen de ríos aunque los
barrancos son numerosos y las aguas discurren rápidamente desde las zonas
altas hasta las costas. A pesar de ello sí existen algunas corrientes
continuas de agua en La Palma, La Gomera y Tenerife.